Se encarga de transferir el movimiento entre los distintos ejes del motor (cigüeñal, árbol de levas, bomba de inyección o distribuidor de encendido), que han de trabajar sincronizados. A menudo mueven también la bomba de agua y/o de aceite aunque estos no tengan que ir sincronizados.
Estos ejes sincronizados permiten que entre el aire, se comprima, se inyecte el combustible y produzca la explosión que produce la energía y salgan los residuos en forma de gases de escape, y todo ello en su justo momento.
Si se pierde la correlación de alguno de estos ejes, se perderá eficiencia en el motor, imposibilidad de arrancar y en el peor de los casos, que «choquen» entre ellos produciendo la rotura de válvulas, e incluso de pistones y/o culata resultando en una autentica catástrofe para el motor.
Es por ello, que se debe respetar escrupulosamente el cambio de la correa y sus rodillos en el momento que especifique el fabricante, que sera de entre 80.000 y 100.000 km
