Acumulan la energía eléctrica que genera el motor al mover el alternador, para su uso en el momento de arrancar y en los sistemas eléctricos del vehículo.
La acumulación se hace de forma química, y como las reacciones químicas varían con la temperatura, la batería dará menos corriente en tiempo frío, unido a que el aceite frío más denso requiere más energía para moverlo hace que la llegada del frío suela coincidir con el fin del ciclo útil de la batería.
El traqueteo ayuda a que se desprenda material de sus placas internas, pudiendo provocar «cortocircuitos» internos que acaban súbitamente con la batería. Es por eso que en ocasiones, sin «avisar» el coche ya no arranca, por lo que es importante tener la batería bien sujeta para minimizar ese efecto.
Las reacciones químicas acaban por agotar la batería transcurridos unos años, en el momento de cambiarla habrá que tener en cuenta su capacidad y su corriente de descarga que más se adecue a nuestro vehículo.
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