El neumático es el único elemento que nos une al asfalto, por lo tanto:
– Nos sujeta al frenar.
– Nos dirige al tomar curvas.
– Nos lleva al acelerar.
Y esto ha de hacerlo en cualquier situación y especialmente con agua o hielo en la calzada, en estos casos la profundidad del dibujo cobra especial importancia.
Recuerda que la profundidad mínima que marca la ley es de 1,6 mm. A partir de hay la seguridad se estima por debajo del mínimo a respetar y debe de ser cambiado para poder circular con seguridad, además de no infringir el código de circulación.
Este dibujo debe estar presente en todo el «ancho» del neumático.
Si observas un desgaste irregular, no bastará con cambiar solo el neumático sino que se deberá controlar la geometría (paralelo) para evitar que en pocos kilómetros estén otra vez desgastados y asegurar que trabajen al 100% de su eficacia.

